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05 Mayo 2017

Mr Wally

Los Wally son superyates hechos a medida, con esloras a partir de 24 metros y el sello inconfundible que imprime su creador, el italiano Luca Bassani, auténtico visionario de la náutica moderna. “Mr Wally” nos habla de sus criaturas, 12 de las cuáles compiten esta semana en la Sail Racing PalmaVela 2017.

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Luca Bassani diseñó su propio barco en 1991, una experiencia que le cambió la vida y revolucionó el sector de los grandes esloras. Tres años más tarde, fundaba Wally Yachts, compañía con sede en Mónaco de la que salen algunos de los barcos (de vela y motor) más excepcionales y tecnológicamente avanzados del mundo. Su listado de creaciones incluye 47 veleros, una cifra que podría parecer pequeña, pero que supone la flota más numerosa de superyates de competición en el mundo. Todos tienen dos características en común: esloras a partir de 80 pies (24 metros) y un inconfundible estilo que les confiere el estatus de icono del minimalismo.

“Cuando diseño un barco, salvo que tenga unas directrices muy claras del armador, intento hacerlo como si fuera para mí”, explica Bassani, el cerebro detrás de cada creación Wally. “Intento imaginarme a mí a bordo, navegando tanto en formato crucero como en competición. Es un ejercicio muy personal, pero de esta forma creo que puedo poner lo mejor de mí en cada barco”.

Pero, ¿qué es un Wally? “Los Wally son barcos regata-crucero. Barcos en los que puedes navegar con mucho confort, pero también competir a muy alto nivel. De hecho, podemos decir que hoy, tras la America’s Cup, la flota más grande y competitiva del mundo es la Wally Class; tenemos una regla que indica que el armador tiene que llevar el timón del barco, pero la tripulación puede ser profesional… Y he de decir que tiene que ser profesional, porque los barcos son grandes, las maniobras son difíciles, si cometes un fallo puedes perder un gennaker o destruirlo, lo que significa un montón de dinero que tiras por la borda. El nivel de la competición es muy alto”.

Un cuarto de la familia se reúne en Palma
Palma se convierte esta semana en sede de toda una reunión familiar de la saga Wally. Un cuarto de sus miembros compiten hasta el domingo por la Sail Racing PalmaVela 2017, primera prueba puntuable para el circuito internacional de la clase. “Estar en Palma para la PalmaVela es una tradición para la clase Wally. Creo que empezamos algo así como hace diez años. La razón es que, al principio de la temporada, navegar aquí es mejor que hacerlo en cualquier otro lugar del Mediterráneo, porque hay mejor temperatura y el viento suele ser perfecto. La bahía es fantástica, todo el mundo está muy feliz de estar en Palma”.

Se trata de una reunión histórica; nunca antes se habían visto tantos compitiendo en la bahía. “Este año tenemos 12 barcos navegando aquí, todos muy, muy competitivos. Cada barco ha pasado por un montón de trabajos y mejoras a lo largo del invierno, intentando ser más competitivos: han hecho velas nuevas, modificaciones como añadir el botalón a la proa, aligerar la quilla, aligerar el barco,… Todo lo que han podido para hacerlo más rápido. Puedo ver el espíritu de esta edición 2017 de la PalmaVela, que es muy, muy competitivo”.

Competición a gran escala
La flota Wally que compite en Palma oscila entre los 80 y los 107 pies (de 24 a 32,6 metros), una diversidad que no impide una igualada batalla por el título. “Digamos que la flota está probablemente dividida en tres grupos: los barcos de 80 pies (tenemos seis aquí), siempre juntos, muy disputado, con ajustadas llegadas a boya, como si fueran pequeños esloras”. Un ejemplo es el J One de Piers Richardson, defensor del título en aguas de Palma.

“Luego tenemos los tres Wallycento (por encima de 30 metros), que son muy rápidos, muy grandes y competitivos entre ellos”. Este selecto club está compuesto por el Open Season de Thomas Bscher, el Galateia de David Leuschen y el Magic Carpet Cubed de Sir Lindsay Owen Jones.

“Y por último, tenemos los tres 94 (28,6 metros), que están justo en medio de las otras dos flotas”, incluyendo el Galma de Alberto Palatchi, único barco español de la flota. “Son tres dimensiones, pero al final el resultado (gracias al sistema de hándicap IRC) es muy similar. A veces hemos tenido a los dos primeros barcos terminando con el mismo tiempo corregido en el mismo segundo, a veces seis o siete barcos corregidos en 15 segundos… Realmente interesante”.